BUENOS AIRES.- La Argentina mantiene la posibilidad de emitir un bono global por U$S 1.000 millones el viernes, pero la decisión final dependerá de las condiciones de mercado y de una baja tasa de interés de hasta un dígito, dijo ayer el ministro de Economía, Amado Boudou.

Operadores especulan que la reciente aversión al riesgo desatada por la crisis financiera griega podría obligar al país a retrasar sus planes de emitir un nuevo bono global 2017 en conjunto con su canje de deuda impaga, lanzado este mes y que concluirá en junio.

"Están abiertas (las posibilidades), va a depender de las condiciones de mercado al viernes", dijo Boudou desde Nueva York, donde se encuentra en una gira de promoción de la operación de canje, que busca normalizar la relación de Argentina con el mercado financiero.

"Argentina necesita una drástica reducción de la tasa de interés", dijo Boudou, quien reiteró que si el nivel de tasa "no nos satisface no lo vamos a colocar".

El ministro agregó que el país no acude al mercado global por necesidad de financiamiento, sino para marcar un nivel de tasa inferior. Desde que cayó en cesación de pagos de su deuda hace ocho años, la Argentina tiene prácticamente cerrado el acceso a los mercados voluntarios. Hace unos dos años, el país colocó deuda directamente con su aliado político Venezuela a tasas de aproximadamente un 15%.

"La gran diferencia con otros momentos de Argentina es que nosotros hemos abierto el 2017 no como una alternativa de financiamiento, sino para buscar una baja en la tasa de interés", indicó Boudou. El Gobierno anunciaría el viernes la postergación del lanzamiento del nuevo bono. La proyectada nueva emisión es paralela a la operación de canje de deuda por hasta U$S 18.300 millones en bonos impagos a cambio de nuevos títulos y dinero en efectivo. (Reuter)